Cuando hablamos de riesgos de seguridad cibernética, la mayoría de la gente piensa primero en ataques de piratas informáticos dirigidos a gran escala contra grandes empresas y países.
De hecho, la ciberseguridad aquí simplemente significa que el riesgo no se limita al equipo cibernético, sino que afecta a toda la empresa y tiene su origen en el ciber dominio, es decir, sobre todo en Internet.
Todas las pequeñas y medianas empresas se enfrentan a un considerable riesgo de ciberseguridad todos los días, simplemente porque tienen sistemas y emplean a personas que interactúan con Internet.
Sin embargo, el mayor riesgo para estas empresas no son los ataques dirigidos (motivados a nivel nacional) con vulnerabilidades desconocidas, sino las campañas globales de malware, phishing y ransomware de ciberdelincuentes con fines de lucro.
Estos utilizan estafas simples y puntos débiles conocidos para causar daños y extorsionar dinero de manera rápida y extensa. Los efectos pueden ser devastadores.
El daño causado por el malware o el ransomware suele ser una amenaza para la existencia misma de las pequeñas y medianas empresas.
Por tanto, es fundamental que todos los responsables de la toma de decisiones de una empresa sepan a qué riesgo están expuestos sus empleados y recursos y qué opciones existen para reducirlos de forma eficaz.




